cuando olían, la escarcha en los ribazos, la boca
de los niños aún sin terminar, el tacto
del silencio en los camposantos a la orilla
del mar, la redondez si es fruto, el ruiseñor,
su rama. Acaso la memoria. Todo lo verdadero
es frágil. Y es inútil "
(De El tiempo de los usureros, Madrid, Hiperión, 2003, p. 98)
Fermín Herrero (1963) es natural de Ausejo de la Sierra (Soria), pueblo en el que ha residido la mayor parte de su vida.
1994: Premio Gerardo Diego de la DIputación Provincial de Soria.
1996: Premio Hiperión.
1999: Premio Ciudad de Córdoba. Ricardo Molina.
"Un buen poema es aquél en el que las palabras justas se han combinado de una manera precisa, sin añadidos innecesarios. Un buen libro es aquel que junta, con armonía en la composición, buenos poemas. Sólo un lector exigente lo sabe, lo disfruta. El resto, qué le vamos a hacer, es carne triste, literatura.
No obstante, al margen de estas obviedades decisivas, mi poética es nómada, móvil, cada libro que he escrito trata de ejemplificar una distinta, aunque emparentada en un territorio común que sería enojoso dilucidar aquí.
Por lo demás, si pienso en un ejemplo inalcanzable, en una imagen perfecta que resuma lo que intenta y no alcanza mi poesía, me viene a la cabeza un manantial del término de Ausejo de la Sierra, mi pueblo, que se llama Fuentelapeña. Es escueto, brota en roca viva, zigzaguea trabajosamente por el barranco, se deshila en pozas y al poco se acaba, se seca. Es lo que busco: su difícil, por sencillo, laconismo, su limpidez, el agua que es purísisma y está siempre fresca, como nueva, pero al mismo tiempo es dura, áspera al paladar, y sobre todo, calma la sed, va al grano. Ése quería que fuera mi cauce".
Fermín Herrero.
