Fue de repente, sin esperarlo y se fue sin casi darnos cuenta, no había cumplido los 50... Nos queda la alegría de habernos podido despedir, en un día a día cargado de sentimientos y de esperanzas. Desde siempre fue tan amado que hiciera lo que hiciera era el niño mimado. Se fue tan pronto que aún no lo creemos y asoman las lágrimas cuando nos reunimos y nos falta. Notamos que no se aleja y sentimos su calor y bondad. Su alegría era su nietecito al que quiso dejar unas palabras que su madre guarda celosamente y que hoy me he permitido grabar.

"Beatriz Salas Escarpa ... A mi manera" - Creé este blog pensando en poner voz a los escritos de muchas personas que en la red reflejaban sus textos. También escribo pequeños relatos que quise compartir con todos vosotros. Tras varios años de andadura, actualmente ha habido cambios muy significativos porque la empresa donde se colocaban las grabaciones dejó de existir y todo el trabajo realizado se ha perdido. Queda el bello recuerdo y las letras de los autores, a todos ellos GRACIAS.
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Un millon de gracias por publicar esto,a quedado precioso y mi padre desde donde este estara super contento por ver algo suyo publicado.
ResponderEliminarLa verdad es que a uno se le hace un nudo en la garganta. Cuando has empezado a leer, con ese llanto de un niño chico de fondo, me ha evocado sensaciones muy tristes y cercanas.
ResponderEliminarUna maravilla
Besos
Es sencillamente precioso Y tu voz le da el toque mágico.
ResponderEliminarEntiendo que el autor ya no está entre nosotros, así que hablando desde mi fe: seguro que -desde el cielo- ha sonreído al escucharte recitar sus palabras, dedicadas a "su Manuel".
Un beso y un abrazo (por dos)
Alfredo era un ser especial, un amor de persona y una gran perdida para nuestra familia.
ResponderEliminarGracias por vuestros comentarios.
Un abrazo tierno.
Beatriz