
Tu luz
en mi cuerpo
hace de mí el hada que siempre quise ser.
Abandonada en tus destellos
buena de platas
de oros de placer.
Tu luz
en mis labios
crean la magia de tu piel.
Y adoro y me ciego
pero llego a darte
lo que siempre busqué.
Tu luz.
Iluminando la esquina
y las sábanas blancas
de la luna de tus ojos
quedan presas.
Tu luz me da la vida.
Lo que otros ni imaginan, ni sienten, ni tienen, ni tendrán.
Maravillosa luz, agradecida.
Afortunada yo, otra vez más.
Lucía Brassi
http://cuando-nadie.blogspot.com/
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Beatriz Salas Escarpa