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martes, 6 de septiembre de 2011

Maruja - "EL SEÑORITO MENDIGO" - Del blog - "Modista8"







 "EL SEÑORITO MENDIGO"


Cada tarde, cuando el sol se oculta tras el horizonte, salgo a pasear con mi padre. Son paseos cortos, sus piernas no aguantan su pesado cuerpo y tiene que apoyarse sobre un bastón. Él conoce a mucha gente, sobre todo a personas que ya peinan canas con las que suele pararse para conversar. Ayer, se paró con un hombre muy mal trajeado y maloliente, portaba una bolsa mugrienta por la que asomaba un envase de vino barato. Me llamó la atención sus manos con las uñas muy largas y ennegrecidas.
Me preguntaba una y otra vez, cómo es posible tener unas uñas tan negras.
— ¿Es que nunca se las había lavado?
¿Sabes quién es? - Preguntó mi padre al alejarnos para que no pudiese oírnos.
— Es, el señorito Andrés, el de la casa grande, el que tenía tantos criados y caballos, ese que comentaba todo el pueblo, que salía al atardecer y volvía con el alba.
—No lo sé, no lo recuerdo. Respondí encogiendo los hombros.
—Dicen que le dio por jugar a las cartas, eso lo llevó a la ruina; ahora vive en la calle y duerme sobre unos cartones. No tiene ni un triste bocado de pan para llevarse a la boca. Me quedé ensimismado, perdido en los laberintos de mi memoria y recordé que alguna vez de pequeño pensé: cuando sea mayor me gustaría ser como él, guapo, elegante con el pelo engominado y negro como el azabache.
¡¡¡Señor!!! Como es la vida. Ya no queda nada de aquel hombre brillante, poderoso y atractivo que con su aspecto y simpatía se llevaba a todas “las chicas de calle”.

Ya, no queda nada de él. Sólo unas sucias manos que portan una bolsa mugrienta…


creado por Maruja

http://modista8.blogspot.com/2011/05/el-senorito-mendigo.html

11 comentarios:

  1. Se me sobrecogió el corazón.
    Cuantas veces por el vicio la gente termina perdiendo todo lo material que tuvo antes;pero creo que ante todo y bajo cualquier condición es mejor no perder el alma y la espiritualidad.

    Me encantó.
    Besos miles.

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  2. Por desgracia, una triste realidad de más de uno. Besinos.

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  3. Hola Beatriz...excelente prosa, que en tu voz impacta y se queda grabada en el alma...QDTB, recibe un fuerte abrazo.

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  4. La verdad, es que la vida te puede dar una bofetada en cualquier momento pero si encima pones tu los medios como en este caso el juego, ya tienes el 90% de posibilidades de que te pase. Felicidades a las dos, muy buen trabajo. Un beso.
    PD: mi blog no se actualiza en los vuestros pero sigo publicando.

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  5. Una narración impactante que nos deja mucha enseñanza (moraleja). Nunca el juego y los vicios auguran dicha futura. Felicitaciones a la autora, y celebro ¡a viva voz! Que también abracen a nuestros narradores y narradoras -que hay muy buenos en los blogs- para que escuchen sus creaciones con todo el talento y arte de Ruth y tu tan dramática voz.
    Mil felicitaciones.
    Un triple abrazo.

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  6. Si en una vida corta, todo puede cambiar, en una vida larga, todo es posible. También es verdad, que en demasiadas veces nos empeñamos en vivir una vida, que luego nos puede llevar a otra.

    El relato es impactante.

    ¡Un beso!

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  7. Que duro y que real al mismo tiempo, cuantas personas terminan así, da pena, mucha pena haberlo tenido "todo" y haberlo dejado escapar...
    Sencillamente me da pena.
    Besos

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  8. La vida es así, lo mismo que te lo da te lo quita. Es una pena que en este caso haya sido por no saber cuidar lo que tenia.
    Es un precioso texto escrito con dulzura. Tu voz hace que llegue mas adentro. Un bessito

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  9. Una historia para pensar en la fragilidad de la vida. Un final del personaje triste, solo queda la esperanza de que haya sido feliz alguna vez.

    Saludos.

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  10. Me ha impactado mucho la historia, es una pasada de escrito.
    Felicidades, un abrazo !

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  11. Muchas gracias por vuestra visita, por vuestras palabras y por tanto cariño:

    Maritza
    Labidú
    Cinarizina
    Karras
    Julio Díaz-Escamilla
    Miguel Ángel de Móstoles
    Elena Zulueta De Madariaga
    Men
    Beatriz
    Luis Fernández Duque

    Gracias desde mi corazón.

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Beatriz Salas Escarpa