Mediodía
Al mediodía, la luz sigue contenta,
usurpadora, risueña, delirante.
Y se calienta con arenas de marisma,
con verdes hojas de olivares;
como las cigüeñas que antes se iban
y ahora llegan para quedarse.
El sur, no tiene frío por las puertas abiertas
porque la miseria, lo mismo entra que sale.
En el mediodía, hay un río de orillas
con naranjos, limoneros y azahares.
Agua enamorada de caballos sanluqueños
y de las sierras donde están sus pañales.
Un río que no crece ni tiene delta,
porque ni las piedras, quieren marcharse.
Antonio Torres Márquez
La sonrisa de Hiperión


