Ivresse. Embriaguez. Variations VIII(la parte en español)
Te esperé de espaldas sentada en aquella terraza. Llegaste chorreando, y dejaste que la lluvia de tu rostro empapase el mío. Un calor pegajoso se presagiaba y te contemplé ebrio, patéticamente demacrado, como cada vez que nos vemos, codiciando a esta amiga que dices que soy cuya inteligencia dices apreciar así como mi compañía y mi comprensión.
Luego me haces danzar entre tus fantasmas y tus manos resbalan sobre el cristal empañado de cerveza. Te gustaría acariciarme excitado por el alcohol y su sensualidad ficticia. Yo, sobria, o tal vez asustada por tu presencia esquivo con pereza tu mirada mientras sigo jugando contigo a ese juego peligroso que conllevan las seducciones etílicas.
Permanezco durante unos cuantos minutos, silenciosa y atónita, esperando el ataque de ese deseo de embriaguez tuyo reservado a cualquier mujer. Ya no estoy aquí en este preciso instante contigo, pero lo ignoras. Poco importa. Es tan poca cosa un cuerpo...
Te perdoné en ese preciso instante, no sé hacer de otra manera.
Y aún así sigues destruyéndote y no puedes hacer nada para evitarlo. Tus carcajadas son una marca de fabricación, una construcción que se ha convertido en tu segunda naturaleza, en tu propia naturaleza, pero permíteme distinguir la otra versión. Yo ya no sé identificar lo que percibo pero me encuentro acorralada en ese no sé qué tan tuyo. Todo esto no ahuyenta tus demonios pero has ido aprendiendo con los años que sufrir por aquellos a quienes se ama ni siquiera es una crueldad. La Zarzamora, lunes, diciembre 27, 2010
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