En la noche fresca
de una primavera inesperada y nueva,
esperando estoy que pases
para seguir tu perfume,
como un perro a su dueño,
y terminar encima de la hierba
mirando las estrellas...
Quizá así me regales lo que nunca pensaste:
la esperanza de seguirte,
aún en medio de la nada.
