Mi corazón...
Un torrente que se ensancha en río
en la simetría de tus ojos,
un vasto caudal de cielo
que no sabe de edades ni de enojos,
un reguero de emociones,
de sueños y de cristales rojos...
Mi corazón...
Un resabio de miradas azules
entre los vientos y la gloria,
un templo de beldades bíblicas
que suavizan y dejan la euforia
de sensibles y errantes palabras,
que quedan aletargadas en su memoria.
Mi corazón...
Un niño que se quitó la vida.
Luján Fraix 1994.

