Ya no puedo
By Juan Carlos Durilén
Ya no puedo encenderte, como entonces.
Ya no puedo.
Las amapolas de tu río
yacen exánimes en su cauce
y la penumbra temprana que estrenó sus nieblas
se ha bebido tus soles.
Un verano, ausente en su verano,
extraviado en tu abandono,
dejó sus mariposas olvidadas
y un gastado aroma de verdes revenidos
en fuga por tu piel.
Estoica mansedumbre de arenas intactas
guardando la tibieza
crepuscular.
Los pájaros dormidos
bajo las frondas oscuras
y un demorado suspenso
de un taciturno jamás.
Ronda la mañana tus carnes de luna;
un sueño amortajado
va camino del día,
y en tus ojos la noche
que perdió sus estrellas,
en tus labios la mueca borrosa de la nada
y en los míos el beso
de nuestra soledad.
Juan Carlos Durilén
By Juan Carlos Durilén
Ya no puedo.
Las amapolas de tu río
yacen exánimes en su cauce
y la penumbra temprana que estrenó sus nieblas
se ha bebido tus soles.
Un verano, ausente en su verano,
extraviado en tu abandono,
dejó sus mariposas olvidadas
y un gastado aroma de verdes revenidos
en fuga por tu piel.
Estoica mansedumbre de arenas intactas
guardando la tibieza
crepuscular.
Los pájaros dormidos
bajo las frondas oscuras
y un demorado suspenso
de un taciturno jamás.
Ronda la mañana tus carnes de luna;
un sueño amortajado
va camino del día,
y en tus ojos la noche
que perdió sus estrellas,
en tus labios la mueca borrosa de la nada
y en los míos el beso
de nuestra soledad.
Juan Carlos Durilén
Córdoba (Argentina), allá lejos y hace tiempo…